
Por Marco Lamoglia
Que el resultado no nos deje engañar. La Generación Dorada de Argentina sigue siendo la mejor de la historia del básquet nacional. Haciendo un repaso de lo vivido en los últimos años, el conjunto argentino estuvo siempre entre los cuatro mejores en todas las competiciones que disputó. Repacemos un poco:
En 2002 fue subcampeón del mundial de Indianápolis, Fue el mejor equipo y se quedó con las ganas debido a los fallos arbitrales en la final ante la ex Yugoslavia. En ese torneo le sacó el invicto a Estados Unidos que desde que jugaba con jugadores de la NBA (1992), nunca había perdido ningún partido.
Dos años después, en los Juegos Olímpicos de Grecia, la Generación Dorada entró en la historia grande y se adjudicó la medalla de oro tras imponerse ante equipos como Estados Unidos, Gracia e Italia.
En Japón 2006 terminó en el cuarto puesto tras perder en semifinales frente a España y en el partido del tercer puesto contra los yankis.
Los últimos Juegos Olímpicos de Pekín en 2008 hicieron que la generación de Scola, Osella, Nocioni, Ginóbili y compañía volvió al país con la medalla de bronce colgada del pecho.
Un trabajo estupendo realizaron los argentinos en los últimos años y no hay que olvidarlo. Hoy, por primera vez en ocho años no estará en una semifinal de un torneo grande. Pero que la tristeza no empañe lo bueno que se hizo durante años, y lo que se hará.
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